viernes, 21 de marzo de 2025

REVOLUCIÓN VIVA


Por Ana Wijnen, secretaria mujeres CONAICOP, Países Bajos

 El pasado mes de enero, del 9 al 11, en la capital de la patria de Bolivar, a quien mi patria le debe su nombre, se llevó a cabo, una vez más, un evento inolvidable: el Festival Internacional Antifascista, con un programa único debido a la Posesión del Presidente constitucional y democráticamente elegido, Nicolás Maduro Moros, acto al que tuvimos el privilegio de asistir, por su valor histórico e internacional.

 

Una vez más, Caracas fue la sede de la Internacional Antifascista, donde convergimos más de dos mil representantes de alrededor de 120 países de todo el mundo.

 

Las palabras se quedan cortas al describir la experiencia de mi segunda visita (la primera fue en septiembre del año pasado), por el alto flujo de energías revolucionarias juntas, el constatar que la red de intelectuales conscientes, cultos y dignos está creciendo, se está fortaleciendo y todo eso genera esa esperanza que muchas veces creí casi perdida, una esperanza de que América Latina y con ella todos los pueblos del mundo oprimidos por el colonialismo, están renaciendo, están empezando a forjar su propio camino, a paso firme y determinado, con un claro ejemplo de la valentía del pueblo venezolano. Un camino duro con adversidades y adversarios gigantes que creen controlar el mundo a fuerza de bloqueos, sanciones y mucha manipulación mediática.

 

Para los que no somos del país donde vivimos, puede resultar difícil portar una bandera que no nos representa, más aún cuando el contraste es, por fortuna, tan grande. Fortuna por no encajar en un país que oprime, que coloniza y despoja de sus tierras, sus bienes, sus familias e incluso de su derecho a la vida a otros seres semejantes, en otra latitud del planeta. Europa, que es la madre del fascismo, madre del monstruo del norte que divide, destroza y propaga el odio hacia quienes le hacen frente, EEUU, el hijo predilecto, ha financiado guerras, despojos, genocidios, como lo está haciendo ahora mismo con nuestro hermano pueblo de Palestina. Ese contraste se agudiza en un entorno como el que vimos y sentimos en Caracas, con un gobierno que es solidario y denuncia constantemente el genocidio y los injustos despojos que el Estado de Israel ha estado realizando desde hace muchas décadas.

 

De alguna forma, el haber vivido en Europa había fortalecido mi identidad originaria, la de mis ancestros pre-coloniales y hermanarme con los pueblos del mundo a quienes se les ha quitado todo, todo, excepto la dignidad. América Latina es, sin embargo, madre de las culturas hermanadas entre si y con la naturaleza, es madre del viento, la lluvia, el sol y la tierra, de donde nace nuestro alimento.

 

Así lo son también África y Asia, que comparten ese pasado colonial de usurpación y despojo, pero que a pesar de todo no nos hemos rendido, de nuestras heridas brota nuestro espíritu revolucionario.

 

Volviendo al encuentro, todo lo descrito arriba no le es ajeno a nadie que estuviera presente, no es una aproximación hipotética, es una certeza, es la materialización de eso que llamamos esperanza, es el presenciar de cerca la transformación de esa espera prolongada, en acciones concretas.

 

No fue casualidad que Venezuela fuera la tierra anfitriona de este encuentro, Bolivar, siempre lo había tenido claro, así como Martí, en Cuba, que con sabiduría visionaria advirtieron el peligro que supondría el Norte, siempre supieron que la única forma de enfrentarlo sería desde la unión de los pueblos.

 

A lo largo de la historia se ha retomado la idea revolucionaria de unidad y resistencia social en distintas ocasiones: la revolución cubana es una prueba viva del logro, sin embargo, el propósito del Che de expandir la revolución por el resto de nuestro continente, no tuvo la misma suerte, el desenlace lo conocemos de sobra.

 

Hoy en día, Venezuela es un claro ejemplo de esa resistencia y unión social transformada en la Revolución Bolivariana, por lo que considero que este encuentro es, para los pueblos del mundo, una invitación a contemplar el logro en un escenario real, contrario a lo que los medios oficiales difunden.

 

La variedad de actividades y propuestas en el programa del Festival, nos ha nutrido de conocimiento; el escuchar los discursos de líderes políticos revolucionarios e incluso la visita del mismo Presidente, Nicolás Maduro,  ha levantado nuestro espíritu revolucionario. Las mesas de trabajo nos han llamado a la acción desde nuestro campo de trabajo inmediato: mujeres, hombres, jóvenes, pueblos originarios, artistas, líderes sociales y muchos más, para enfocarnos en aspectos concretos como los movimientos sociales en sus diversas manifestaciones, el trabajo en comunas, la educación, la información, el arte, etc. El participar en el Congreso Internacional de Comunicaciones en LAUICOM (La Universidad Internacional de Comunicaciones) nos ha orientado para afrontar la guerra mediática y combatir desde el conocimiento tecnológico, el lenguaje y las expresiones mediáticas, toda la desinformación manipuladora y destructiva que el imperio domina.

 

Las actividades culturales por la hermosa ciudad de Caracas nos han servido de fuente de inspiración para que desde la Historia, la música y la poesía, podamos encontrar nuestra propia expresión.

 

Por último, los vínculos establecidos con compañeros, camaradas y amigos de todo el mundo, fortalecerán las bases de nuestra lucha, creando redes colaborativas, solidarias, humanas, basadas en la confianza, la hermandad y el respeto mutuos, que junto con los instrumentos proporcionados construirá los puentes necesarios en la lucha, que parte de nosotros mismos, se expande y hace que sea la lucha de todos, para todos y con todos, que ya no estamos solos.

 

Por eso, camaradas del mundo, nos cabe a nosotros aceptar esa invitación y asumir el compromiso de darle continuidad a este proyecto, no dejar que este encuentro se quede en un recuerdo bonito, sino en un presente de lucha por nuestro futuro, un futuro digno, fuerte y libre. Debemos asumir la responsabilidad de difundir el espíritu revolucionario en acciones concretas y lúcidas. Debemos formarnos para que desde el conocimiento podamos transmitir nuestras realidades, influir positiva y conscientemente  nuestro entorno, ampliar nuestra red, en conjunto gestionar proyectos y ponerlos en marcha. No es un camino fácil, pero es nuestro camino.

Hasta la victoria, siempre. ¡Venceremos!



No hay comentarios.:

INVISIBILIDADES 2

Español Nederlands English Português