No callar, ni olvidar
Soy Ana Wijnen Calla. Nací en Bolivia y tengo la nacionalidad neerlandesa. Vivo en los Países Bajos desde los 17 años. Trabajo, pago impuestos y cumplo mis deberes como ciudadana.
Podría empezar hablando de números: se estima que cada persona en este país contribuye con unos 1.400 euros al año para financiar a la OTAN. Eso representa más de 25 mil millones de euros entre toda la población.
Solo esta cumbre le cuesta al Estado 185 millones de euros extra.
Ese dinero sale de nuestros impuestos, y muchas veces de recortes en salud, educación y otros servicios esenciales.
Eso afecta directamente a la gente.
Quizás por eso muchos hoy están aquí. Y eso es legítimo.
Pero esa no es la base de mi discurso.
Hoy quiero dirigirme a ustedes como ciudadanos del mundo.
Porque ha llegado el momento de asumir responsabilidades.
Nacer en Europa es un privilegio.
Pero ese privilegio tiene un precio.
Si hoy no te falta nada, si tienes bienestar, es porque Europa ha prosperado a costa de los pueblos de América Latina, África y Asia.
Por la historia del colonialismo, y por tratados económicos injustos.
La historia no ha terminado.
Tal vez tú no estuviste allí. Pero hoy vives del resultado de esa historia.
Y si hoy te molesta que tu dinero se use para la OTAN, debes saber que con ese dinero se matan personas.
Personas como tú. Como yo.
Tú tuviste suerte de nacer aquí. Pero ese niño que ha perdido a su madre, ese padre que ha perdido a su hijo… podrías ser tú.
¿Puedes imaginar ese dolor?
Y si lo imaginas, ¿cómo puedes permitirlo?
Cuando aceptas que tu dinero financie guerras, te haces parte.
La OTAN no es defensa ni libertad: es una maquinaria de muerte.
Es hora de mirarnos al espejo. De reconocer al otro como a uno mismo. De sentir su dolor.
Y preguntarte: ¿cómo me siento si soy cómplice de la muerte de otros?
No puedes quedarte en silencio. No puedes olvidar.
Pero nadie puede luchar solo.
En una conferencia alguien me preguntó:
"¿Por qué eres chavista si eres boliviana?"
Y respondí:
¿Cómo no voy a ser chavista, si esa revolución también es mía?
Así como soy palestina, soy iraní, y soy cubana si es necesario.
Porque las revoluciones hechas por los pueblos son las que cambian la historia.
En mi país, el pueblo ha derrocado a gobiernos corruptos más de una vez.
Y lo seguirá haciendo.
Pero si queremos transformación verdadera, tenemos que luchar juntos.
Sé que no es fácil en esta sociedad, pero no es imposible.
Solo hombro a hombro, sin jerarquías, con respeto y con amor, podremos cambiar el rumbo de las cosas.
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