jueves, 20 de marzo de 2025

PALESTINA EN NUESTRA VOZ

 

فلسطين بصوتنا فلسطين بصوتنا

por Ana Wijnen

Breda, a 3.287 km de Gaza, con aproximadamente 189.000 habitantes, es una ciudad pequeña en un país pequeño dentro del Reino de los Países Bajos, ubicado en Europa. Un continente que, en proporción, no es particularmente grande, pero que, sin embargo, tiene un índice de pobreza mínimo. Un continente que no ha sufrido conflictos bélicos significativos desde la Segunda Guerra Mundial, lo que ha permitido a las generaciones posteriores gozar de estabilidad sin conocer en carne propia las atrocidades que una guerra puede causar.

Gracias a esto y a un sistema educativo junto con políticas globalistas que han fomentado una amnesia colectiva a través del individualismo de sus sociedades, la gente aquí vive en tranquilidad, sin mayores preocupaciones que las de su vida cotidiana.

Por eso, en este continente, resulta difícil imaginar una realidad como la que Palestina ha vivido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Un hecho que no es casual y que, además, resulta irónico, pues parece que aquel “conflicto” nunca terminó, sino que simplemente se trasladó a otro continente. Es una situación similar a lo que sucede hoy con los residuos del consumismo: estos países los desechan en otras naciones, como si fueran los vertederos de Europa. Pero esa es solo una de las muchas discusiones pendientes.

Lo más irónico de todo esto es que quienes fueron víctimas durante la Segunda Guerra Mundial, hoy son los verdugos. Y esto tampoco es casualidad. Hubo una serie de intereses político-económicos en Occidente que se transformaron en un monstruoso proyecto de exterminio, disfrazado de culpa y que ha convertido en héroes a quienes hoy persiguen, despojan, torturan y matan.

Para el ciudadano común, es difícil comprender que su paz, libertad y estabilidad se sostienen a costa de la vida de otros seres humanos en una tierra lejana. Es difícil que los padres de aquí entiendan que, allá, muchos nunca podrán ver crecer a sus hijos porque ya no están. Es difícil que los jóvenes de aquí asimilen que, allá, bombas han dejado a otros jóvenes y niños huérfanos y desamparados. Es difícil asumir que los ataques contra la población palestina en los últimos dos años han provocado alrededor de 50.000 muertes confirmadas, además de miles de desaparecidos. Esto equivaldría, aproximadamente, a un tercio de la población de esta pequeña ciudad. Y eso sin contar las víctimas no registradas, las condiciones inhumanas de los sobrevivientes ni las décadas de despojo y sus incontables consecuencias.

En este contexto, sé que hay muchas fuerzas en contra del pueblo hermano de Palestina y que, desde esta pequeña ciudad, poco se puede hacer. Pero al menos queda la posibilidad de hacer un llamado. Un llamado a quienes son conscientes, a quienes empiezan a despertar, a quienes aún no ven del todo la realidad pero comienzan a dudar. Un llamado a quienes se niegan a seguir siendo manipulados y, por ende, cómplices de este genocidio. Un llamado a quienes tienen el deber de informar, para que dejen de describirlo como un "conflicto del Medio Oriente" y denuncien el exterminio que se lleva a cabo con el dinero de sus impuestos y su consumismo inconsciente. Porque muchos ignoran que, al comprar productos de marcas como Coca-Cola, empresa que, aunque lo niega, mantiene estrechos lazos con Israel, fábricas en territorios ocupados y contribuye a los fondos que Washington dispone para la maquinaria de guerra israelí.

Es un llamado a una movilización masiva sin precedentes, dirigida a las entidades encargadas de tomar decisiones clave: partidos políticos, Cortes Internacionales, Parlamentos, Embajadas y organismos públicos. Un llamado a llenar las calles, alzar banderas palestinas, presionar, denunciar y dejar de lado la resiliencia. Porque ya hemos sido pacientes y obedientes, y no se ha logrado nada.

Finalmente, este es un llamado a todos los ciudadanos del mundo a movilizarse. Porque están apagando la voz de nuestros hermanos palestinos y no hay tiempo que perder. Es hora de ser la voz que se transforme en un rotundo grito. Un llamado a que todos seamos, hoy y siempre, Palestina.

No hay comentarios.:

INVISIBILIDADES 2

Español Nederlands English Português